En política se habla de ideologías de derecha o izquierda; estos términos se remontan a la Revolución Francesa de 1789. En aquella época, los afines al rey Luis XVI, representantes del clero y la nobleza se sentaban a la derecha de la Asamblea Nacional, mientras que los revolucionarios y representantes de la burguesía y del pueblo se ubicaban a la izquierda.
En términos generales, cuando se habla de derecha, se hace referencia a la corriente política que promueve el libre mercado, la propiedad privada y disminuye la participación del Estado en la economía; defiende los valores tradicionales como la familia, la religión y el orden social, y considera que el progreso debe obtenerse a través del esfuerzo individual y la competencia. Busca favorecer políticas que incentiven la iniciativa privada y la responsabilidad personal.
Mientras que la izquierda es una corriente que busca mayor igualdad social y económica, promoviendo la intervención del Estado para garantizar derechos como la educación, la salud y el bienestar. Defiende la justicia social, la redistribución de la riqueza y el apoyo a los grupos vulnerables. En temas sociales, es más progresista, apoyando la diversidad, los derechos de las minorías y la inclusión. El Estado tiene un papel más activo para corregir las desigualdades y construir una sociedad más justa, equitativa y solidaria.
La izquierda no es lo mismo que el comunismo. En pocas palabras, la izquierda busca más la igualdad y justicia social, como apoyar la salud y educación o ayudar al que menos tiene, mientras el comunismo tiene una ideología más extrema, donde no hay propiedad privada y todo lo controla el Estado. La izquierda no está peleada con la democracia ni con tener empresas privadas, como muchos creen.
Antes del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, México estaba dominado por una política más cercana a la derecha. El PRI, en su etapa neoliberal con Salinas y Zedillo, aplicó las privatizaciones, apertura económica y tratados como el TLCAN; con el PAN de Fox y Calderón continuó con esa inercia, además de la lucha contra el narco. Con AMLO y Morena se dio un giro hacia la izquierda, con programas sociales masivos y un discurso a favor del pueblo, con un nacionalismo económico (rescate de PEMEX y CFE), pero además un discurso muy fuerte contra las élites y el neoliberalismo.
México no es un país de izquierda radical: no abolió el libre mercado como muchos pensaron, pero sí hubo un cambio en el discurso, prioridades sociales y un estilo de gobierno más populista y nacionalista.
Ojinaga, desde 1950, ha tenido 29 presidentes municipales (18 del PRI y 11 del PAN). ¿Ha habido avances reales o solo gobiernos de inercia, que hacen lo mínimo con el presupuesto?
Para que Ojinaga consolide una verdadera izquierda, esta deberá integrar a personas con liderazgo, con preparación y sobre todo integridad probada ante la sociedad. No deberán tener cabida aquellos que, por conveniencia o frustración ante la falta de oportunidades en sus partidos de origen, cambian de afiliación sin un compromiso ético con la causa.
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