En el 2008, se expide la Ley para el Fomento de la Lectura y el Libro en donde uno de sus objetivos es el de: “hacer accesible el libro en igualdad de condiciones en todo el territorio nacional para aumentar su disponibilidad y acercarlo al lector”, pero, a pesar de eso, no hay condiciones para la adquisición de libros, porque, cada vez son más escasas las bibliotecas y librerías, aunado a eso, el costo elevado de los libros que oscila entre los 300 pesos y que no es acorde a los ingresos económicos promedios que tiene la población a nivel nacional, en donde, en la mayoría de los casos, solo alcanza para la canasta básica; además, hay que sumarle que los que tienen la capacidad económica de adquisición de libros, muchos no tienen la cultura de la lectura.
El Modulo sobre
Lectura (MOLEC) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI),
llevó a cabo una encuesta en febrero del 2022 para obtener información de
algunas características de la lectura por parte de la población de mayores de
18 años, en esta encuesta se detectó que la ciudadanía solamente lee en
promedio 3.9 libro por año, el 44% lee por entretenimiento, el 23% por trabajo
o estudio, el 20% por cultura general el 10 % por religión; otro dato, es que
los lectores de revista y periódicos disminuye y aumenta los lectores de
páginas de internet de foros o blogs; el 46 % de las personas que leen
expresaron que es por falta de tiempo y el 28% es por falta de interés.
El gobierno ha
fracasado en el fomento a la lectura, tal vez, saldría más eficiente, que en
vez de pagar tantos puestos y programas burocráticos encargado de aplicar e
implementar la Ley de Fomento a la Lectura y el Libros, así como la publicidad
que conlleva esto y, que muy seguramente, absorbe algunos millones de pesos del
presupuesto de México; sería mejor entonces, comprar libros de diversos géneros
literarios como: poesía, drama, ciencia ficción, biografías, historia,
suspenso, fantasía, etc, etc., y actualizar las bibliotecas municipales para
que la ciudadanía pueda tener acceso libre y gratuito a los libros; por cierto,
muchas bibliotecas municipales se encuentran cada vez más en estados deplorables,
deprimentes y con muy pocos libros que además muchos son añejos, ojala que
nuestras autoridades pongan atención y destinen presupuesto para la mejora de
las bibliotecas que existen en todo el País y pueda ser esta una estrategia
para un verdadero fomento a la lectura en donde la ciudadanía cuente con
espacio con las condiciones apropiadas para la lectura; Muchas autoridades
municipales han decidido utilizar las bibliotecas como oficinas para
realizar trámites burocráticos de índole
local, estatal o federal, limitando principalmente a los niños, niñas,
adolescentes y jóvenes para que adquieran los hábitos de la lectura.
No cabe duda,
que muchas autoridades gubernamentales no tienen la visión y capacidad o no han
querido o podido aplicar los recursos financieros para implementar esta ley, o
bien puede ser que en muchos funcionarios aplica el proverbio bíblico que se
encuentra en Lucas 6:39 ¿puede un ciego guiar otro ciego?; ¿O acaso, será que
les conviene tener un País inculto y menos preparado para limitar el
pensamiento crítico y con ellos puedan seguir con sus actos corruptivos sin qué
la mayoría de la sociedad haga algo?
Esperemos que el
gobierno cambie sus estrategias, pero también, los padres de familia hagan lo correspondiente
para fomentar la lectura en sus hijos y con ello generar una ciudadanía más
informada, preparada y con pensamiento crítico que les permita ser más
participativos en los ámbitos sociales, económicos y políticos del País con
miras de realizar una verdadera transformación.

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