Publicado en El Diario de Ciudad Juárez el día 20 de agosto del 2022.
Los
educandos tienen derecho a una educación de excelencia, así lo establece la Ley
General de Educación (LGE) en su capítulo X, artículo 72 en su numeral I. Pero solo
se queda en un derecho porque en realidad la educación no ha alcanzado la
equidad, la calidad y muchos menos la excelencia, salvo en la mentalidad de los
políticos y gobernantes que en su realidad alterna la educación es de
excelencia.
Documentos
como el de la Nueva Escuela Mexicana, la LGE, el artículo 3°, los planes y
programas de estudio y los diversos acuerdos que se encuentran en el Diario
Oficial de la Federación, manifiestan que la educación deberá ser con equidad,
calidad y de excelencia; sin embargo, no basta con tener la infraestructura
adecuada, los servicios básicos, el personal docente y directivo en cada centro
escolar, estos son solo algunos elementos indispensables para el funcionamiento
básico, en realidad muchos centros educativos no cuentan con el personal
docente para cada grupo escolar, otras ni agua, luz o drenaje tienen y
podríamos seguir mencionando más deficiencias, pero usted, ya las conoce,
porque muy seguramente en la escuela pública en la que se encuentra su hijo(a),
conocido o familiar ya existen.
Cada
cambio de gobierno se elaboran, modifican, inventan, copian e implementan
planes y programas de estudio acorde a la ideología política del gobierno en
turno con el objeto de lograr lo que ellos mismo establecen en las leyes y
documentos oficiales, pero lamentablemente, nunca se alcanzan las metas
propuestas, esto derivado de múltiples
factores, entre los que destaca la mala administración por parte de las
autoridades educativas, que en muchos casos no cuentan con el perfil adecuado
para ocupar los diversos puestos educativos que existen y que básicamente se
dan por méritos políticos, tal es el caso, de Leticia Ramírez Amaya quien el
mismo presidente solo le reconoce que es una mujer excepcional, leal y que fue
maestra por 12 años, la titularidad de la SEP requiere más que eso, se necesita
un perfil con experiencia educativa que cuente con habilidades y capacidades de
liderazgo, académicas, pedagógicas, administrativas y otras tantas; solo nos
queda esperar que desempeñe su función desde una visión más educativa que
política.
Factores
como la inseguridad, la falta de empleos bien remunerados, la situación
económica, social y política, aunado a situaciones que afectan a los niños, niñas,
adolescentes y jóvenes como: la mala alimentación, la violencia física,
emocional y sexual, que muchas proviene desde el núcleo familiar que por cierto
cada vez se desintegra más, estos y otros tantos factores, no han permitido que
los alumnos(a) accedan a su derecho a una educación de excelencia.
Si el
gobierno pretende tener una educación como la que está establecida en la LGE
primero deben empezar por mejorar las condiciones sociales, económicas,
políticas, de seguridad y de salud, sin embargo, esto, se ve muy complejo,
derivado de la corrupción y de la incapacidad para ejercer un estado de
equilibrio entre la sociedad civil y el Estado.
El
magisterio siempre contribuye a la educación porque está en constante formación,
capacitación y actualización, además muchas figuras educativas hacen todo lo
posible para que los estudiantes adquieran el logro de los aprendizajes
esperados, sin duda alguna, el magisterio tiene muchas áreas de oportunidad por
mejorar y hace lo propio por hacerlo, lamentablemente, al día de hoy ningún gobierno
ha podido solucionar los problemas que
siempre han prevalecido en México y, mientras no se solucionen, la educación no
progresará en este País, así sea que los planes y programas sean de los más
novedoso y que el magisterio los apropie e implemente.
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