Cuidar la salud es nuestra tarea; brindar servicios de salud, del gobierno.
México necesita urgentemente pasar de medidas superficiales a acciones concretas en salud pública. Es uno de los países más obeso del mundo según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con una tasa de obesidad del 33% y un 73% de la población con sobrepeso. El estado de Chihuahua no es la excepción, ya que su población va en aumento en obesidad y sobrepeso.
La Organización Mundial de la salud recomienda que los jóvenes de 5 a 17 años realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa. Para los adultos de 18 a 64 años, se recomienda un mínimo de 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado o 75 minutos de actividad vigorosa, Los adultos mayores de 65 años deberían hacer 150 minutos de actividad física moderada o 75 minutos de ejercicio vigoroso cada semana.
Desafortunadamente, la situación económica del país y la falta de hábitos alimenticios saludables impiden que muchas familias mexicanas accedan a una alimentación balanceada, además de que los precios de los alimentos saludables son elevados. Para muchas familias, resulta más económico consumir alimentos procesados y de mala calidad, que no solo carecen de valor nutritivo, sino que también contribuyen a la obesidad y aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer, como el de mama y colon, entre otros.
Lamentablemente, nuestras autoridades gubernamentales y legislativas no han asumido la responsabilidad para la que fueron elegidos y por la que se les paga bastante bien. No han podido, o no han querido, tomar medidas que den solución a esta problemática, ya sea por falta de conocimientos o de intereses. Como resultado, la población mexicana sufre de numerosas enfermedades derivadas del sobrepeso y la obesidad. Ningún sistema de salud, ni siquiera uno tan avanzado como el de Dinamarca, que por cierto nos lo siguen debiendo, podría soportar la carga de atender todas estas enfermedades.
Regularmente, solo implementan programas temporales, como pláticas informativas, activaciones físicas, zumbatones, bicicletadas y la promoción del plato del buen comer, etc., medidas que no solucionan el problema de raíz. Por ejemplo, en el ámbito educativo, en el mejor de los casos, los alumnos solo tienen dos sesiones de educación física a la semana de 50 minutos cada una en los niveles de educación básica, lo que, sin duda alguna, no atiende las recomendaciones realizadas por la OMS.
Ojalá que el próximo gobierno de la República, el Congreso y la Cámara de Senadores tomen medidas efectivas para mejorar esta situación. Su responsabilidad directa es generar las condiciones necesarias para ofrecer empleos mejor remunerados, permitiendo así que las familias puedan acceder a alimentos más saludables. Además, deben continuar con programas de concientización que fomenten hábitos saludables entre los mexicanos y asegurar que todos los estudiantes de educación básica, media superior y superior tengan acceso diario a la educación física, recreación y deporte.
Todos los gobiernos han gastado millones de pesos en infraestructura, medicinas y la contratación de médicos generales y especialistas. Además, han incrementado la nómina con puestos burocráticos que no benefician a los servicios de salud. A pesar de estas inversiones en el sector salud, seguimos teniendo muchas deficiencias. Esperemos que el próximo gobierno sí mejore los servicios de salud en todos sus ámbitos y que ya no solo quede en promesas y más promesas.
Los mexicanos merecemos un mejor servicio de salud de calidad. Sin embargo, como ciudadanos, también debemos contribuir adoptando buenos hábitos alimenticios y teniendo una cultura física que nos permita tener mejores condiciones de salud.





