Las decisiones responsables deben ser,
el deber ser y hacer del poder.
Por: Moisés Alvarez Palacio
Publicado el 28 de junio en el periódico digital e impreso de El Diario de Chihuahua y Ciudad Juárez.
Los que ostentan el poder ejecutivo,
legislativo y judicial tienen la obligación moral y ética de tomar decisiones
responsables. Esta responsabilidad debe ser un principio fundamental ("el
deber ser") y también debe reflejarse en sus acciones realizadas ("el
hacer"). El ejercicio del poder debe estar guiado por un compromiso
constante con la responsabilidad y el bienestar de la sociedad.
El próximo gobierno de la República no
tendrá pretexto para no gobernar bien, ya basta de culpar a gobiernos
anteriores. Morena tendrá mayoría en el Congreso de la Unión, así como en el
Senado. Una de las muchas dolencias de la sociedad son las jubilaciones.
Gobiernos anteriores reformaron en perjuicio de los mexicanos; por ejemplo, en
el caso del ISSSTE, con el décimo transitorio, la jubilación de un docente oscila
entre los 5,700 pesos y 31 mil pesos, siendo esta última cifra alcanzada por
muy pocos. Mientras tanto, con la reforma del
2007 impulsada por el PAN y apoyada por el PRI, es de aproximadamente 7,500 pesos máximo, esta jubilación se calcula
considerando el monto ahorrado en la cuenta individual y el porcentaje del
sueldo básico elegido por el trabajador.
El parámetro para calcular las
pensiones y jubilaciones debe ser el salario mínimo y no las UMAS como
actualmente sucede, ya que esto representa una pérdida considerable para los
trabajadores. En cambio, si se calcula con salarios mínimos, es más beneficioso
y garantiza un salario digno y más justo. Los legisladores podrán hacer el
cambio, pero muchos son solo levanta dedos, otros no tienen capacidad o no
quieren realizar un diagnóstico real que les informe lo que los mexicanos ya
sabemos. Con esa información, podrían analizar, reflexionar y evaluar de manera
objetiva para formar juicios razonados e informados y con ello poder legislar
en beneficio de la sociedad. Los legisladores de Morena tendrán la posibilidad
de cambiar esto, y los diputados del PAN y PRI, si quieren volver a tener
credibilidad (si es que algún día la tuvieron), tendrán que apoyar este tipo de
reformas.
La mayoría de los derechohabientes del
ISSSTE han manifestado inconformidad con la Ley del ISSSTE del 2007, porque este
sistema no garantiza pensiones dignas para los trabajadores, ya que depende en
gran medida de los rendimientos fluctuantes del mercado financiero, controlado
principalmente por entidades con intereses lucrativos y frecuentemente de
capital extranjero. Tampoco regula los beneficios especiales que reciben grupos
como los expresidentes y los jueces federales en cuanto a pensiones, que por
cierto, son muy cuantiosas. Definitivamente, la reforma del 2007 es un fracaso.
Los trabajadores sabemos que los
políticos y gobernantes casi siempre toman decisiones que afectan al ciudadano
común mientras ellos mantienen sueldos elevados, comisiones y privilegios. Sin
embargo, con la nueva administración que pronto asumirá el gobierno y la
mayoría de Morena en el Congreso y el Senado, tendrán el poder y la responsabilidad
de revertir esta situación y poner fin a los excesos de los políticos y
gobernantes.
Ojalá que el próximo gobierno y
legisladores no caigan en las mismas prácticas de antaño y de maña. Esperemos
que realmente generen un cambio positivo para todos los ciudadanos. La
sociedad, a través del voto, les dio la confianza y con ello la libertad de
tomar decisiones como representantes populares. Pero es importante que
recuerden (o que sepan) que la libertad va de la mano de la responsabilidad.







